Talampaya y Valle de la Luna: Cómo los conocimos en 2 días

Conocer Talampaya y el Valle de la Luna en familia, era un plan que veníamos pensado hace un tiempo. Teníamos pocos días, necesitábamos un destino que pudiéramos conocer sin correr, disfrutarlo, y en el tiempo previsto. Y este fue perfecto!

Con esta cantidad de días alcanza, pero creo que si dispones de una o dos noches más, mejor. Son dos paseos que se recomienda hacer juntos, ya que están separados por pocos kilómetros. Talampaya en La Rioja, y el Valle de la Luna (o Ischigualasto) en San Juan.

Como es una zona calurosa en verano y fría en invierno, primavera y otoño son óptimas… aunque fuimos en invierno (vacaciones Julio 2018) y nos tocó un clima hermoso, y lo disfrutamos un montón.

Dónde dormir

Antes de partir hacia Talampaya y Valle de la Luna, averigüé distintas opciones donde parar: Patquia, Baldecitos, Villa San Agustín, Villa Unión, Pagancillo… Hay que tener en cuenta que desde cualquiera de estos lugares, se puede acceder a ambos parques, entonces depende de cada uno, en qué orden hacerlos, y del tiempo que se dispone.

Nosotros nos decidimos por Pagancillo, para hacer primero Talampaya, y al ir regresando a Córdoba, Valle de la Luna.

Después de haber estado allí, y viendo los lugares, creo que para decidir dónde parar, debes saber que Pagancillo, por ejemplo, es muy pequeño, tiene poco donde comer y comprar, y también poca oferta de alojamiento. Por Baldecitos sólo pasamos, pero parecía mucho más pequeño aún. Villa Unión es una pequeña ciudad, pero la más desarrollada de esa zona. Hay una plaza central, negocios, y una mayor oferta hotelera.

Es cuestión de plantearte qué preferís. En un primer momento, me pareció “demasiado” tranquilo el lugar elegido, y diría que Villa Unión es un lugar que puede gustar más a la mayoría, porque ofrece más comodidades. Pero luego de haber parado en ese pequeño lugar un par de días, creo que fue una buena elección, ya que vivimos una experiencia muy distinta a nuestra acelerada vida en Córdoba.

Día 1.

Salimos temprano por la mañana (de invierno, en nuestro caso), ya que sabíamos que nos esperaba un largo viaje (por lo menos con los chicos, 8 horas son largas!).

Luego de algunas paradas de rigor, llegamos por la tarde a Pagancillo, a la Posada Talampaya. La primera impresión no fue tan buena, ya que el pueblo, como les dije, es muy pequeño, y la posada muy sencilla (tampoco hay muchas opciones aquí!).

Luego de dejar nuestros bolsos, preguntamos dónde merendar, y sólo vimos un bar en una estación que no sabíamos si efectivamente funcionaba como tal, ya que nadie frenaba. Muy amables nos atendieron, y volvimos a darnos una ducha.

El dueño de la posada, Mario, fue muy acertado en todo lo que nos recomendó: esa noche cenamos en “El Diego”, un restaurante de platos variados, riquísimos y a buen precio. Muy recomendable.

Al volver a la posada, nos detuvo el hermoso cielo estrellado… y claro, con pocas luces, mucho campo, el cielo se ve alucinante! Nos fuimos a dormir, para emprender al día siguiente nuestra aventura.

Día 2.

Nos levantamos tempranito, y nos esperaba un riquísimo desayuno casero, junto a un hogar a leña, y el típico olorcito que esto deja en el ambiente… tan cálido, simple y tranquilo todo!

Como no habíamos sacado la entrada por Internet (y no tuvimos ningún problema, aun siendo vacaciones de invierno), Mario nos recomendó no sacar la típica entrada al parque, sino contactarnos con los guías del lugar a pie, porque ofrecen algo distinto… y una vez más fue muy acertado su consejo!

Nos separaban del ingreso al parque de Talampaya unos 45 km, así que luego de casi una hora de viaje, llegamos. Está todo muy bien organizado y prolijo. No hay opción a entrar solos, sin pagar.

Lo típico en hacer, es el recorrido en una combi, que te va deteniendo en cada formación. Pero nosotros, más aventureros, nos fuimos con los Guías… la mejor decisión!

Hay varias opciones, paseos de 2, 3, 5 horas… y a ese fuimos!!! Los chicos… perfecto!!! Esperando que se arme el grupo (y sea el horario de partida), fuimos a ver las reproducciones de dinosaurios que habitaron el lugar. No te lo pierdas, más si vas con niños.

Primero te acercan en un móvil hasta el inicio de la caminata, y luego seguimos con el guía. No tienes que olvidar agua, ropa y calzado cómodo, y algo de comer, porque por 5 horas no habrá nada!

Emprendiendo la aventura al Cañón de Talampaya..

Con esta caminata, vas por dentro de la montaña, pasas por la “Quebrada de Don Eduardo” (hacer el recorrido a pie es el único modo de conocer esta quebrada, con pasillitos, vistas y formas fantásticas), senderos entre piedras… es único, maravilloso!.

Y al final, sí llegas al cañón de Talampaya, el que todos recorren. Primero lo vimos desde lejos, desde lo alto: las combis y personas se ven minúsculas!. Lo primero que pensé… “se perdieron todo lo que vimos antes!”.

Vista al cañon de Talampaya desde lo alto.

Comenzamos a bajar, y nos fuimos acercando al final del cañón. Es impresionante. Imponente. Somos tan pequeños! Fuimos parando también en cada formación rocosa, como hacen las combis, llegando así al ingreso.

Son muy interesantes las formas, el eco que se hace en algunas. La cantidad de fotos que sacamos… increíble!

Al terminar el paseo, salimos del parque de Talmpaya merendamos en un pequeño bar en una de las callecitas de Pagancillo, frente a la pequeña iglesia y placita del pueblo. Luego fuimos a conocer Villa Unión. Recorrimos la plaza, rodeada de la típica iglesia y comercios.

Al regresar a Pagancillo, volvimos a cenar al mismo lugar de la noche anterior, ya que nos había gustado mucho a todos.

Día 3.

Luego del delicioso desayuno casero, subimos las valijas al auto, y nos dirigimos al Parque Provincial Ischigualasto, más conocido como “Valle de la Luna”. Desde Pagancillo son 110 km (1:30 hs aproximadamente).

Al llegar, sacamos la entrada. Aquí el sistema es el siguiente: uno recorre en su propio auto los 40km del paseo, pero en caravana, con un guía. Hay 5 paradas para poder apreciar el paisaje y tomar fotos.

Mientras esperábamos la hora de nuestro grupo, fuimos al Centro de Interpretación y Sede del Museo de Ciencias Naturales. Es muy interesante, didáctico y autoguiado, es decir, vas tú solo haciendo el recorrido y está todo muy bien explicado. Puedes ver con claridad una línea del tiempo de la era triásica hasta el presente.

Ya en horario, y arriba del auto, emprendimos este maravilloso recorrido de 3 horas aproximadamente. Las paradas son muy distintas y asombrosas todas: Valle pintado (ahí comprendí por qué se le dice «Valle de la luna»!, realmente es un paisaje de otro planeta), Cancha de bochas (y si… imaginarás lo que parece), el Submarino (que ya perdió una de sus partes por la erosión), el Museo de Sitio Dr. William Sill (muy interesante, te explican cómo trabajan los paleontólogos) y por último, el Hongo.

Si bien te detienes sólo esas 5 veces, todo el recorrido te encuentra boquiabierto, y sacando cientos de fotos. Es realmente muy lindo de conocer!

«Valle pintado» (Valle de la Luna)
«Cancha de bochas» (Valle de la Luna)
El Hongo (Valle de la Luna)

En nuestro caso, luego de terminar el paseo, emprendimos el regreso a Córdoba, pero si tienes más tiempo, averigüé de lugares que nos quedaron pendientes (y los que espero poder conocer!)

– Reserva Provincial Laguna Brava: Ubicada en La Rioja, junto a la cordillera, con una extensión de 405.000 hectáreas, y a 150km de Villa Unión. La laguna de 60km2, tiene flamencos rosados y blancos. Para llegar, hay que ir con guías, y vehículos 4×4. Sugieren contratar excursión o guía. Mario, el dueño de la Posada, nos dijo que era imperdible, pero justo nevó, y se hacía imposible ir… una lástima! Creo que por conocerla, hubiera alargado un día el viaje!

– Cuesta de Miranda: es un tramo de la ruta en La Rioja, que va entre Villa Unión y Chilecito. Era ideal hacerla a la ida o regreso de nuestro paseo, pero se alargaba mucho el viaje. Pendiente!

– Parque Provincial El Chiflón: este parque tiene 3 circuitos, sólo uno con automóvil. Los otros dos, deben hacerse con guías de la zona.

Datos útiles

Parque Nacional de Talampaya

– Ubicado al centro oeste de la Provincia de La Rioja, Argentina. Fue creado en 1997, y en el 2000 fue declarado Patrimonio de la Humanidad, junto a Ischigualasto.

– Las entradas se adquieren on line o en el parque. Se ofrecen distintas alternativas: en combis, en 4×4, opción de agregar Cajones de Shimpa. Y como les conté… los guías a pie!.

Parque Provincial Ischigualasto

– Ubicado al noreste de la Provincia de San Juan, Argentina. Es un Área Protegida por el Gobierno de la Provincia de San Juan (1971) y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (2000)

– Superficie: 213.800 hectáreas.

– Pueden comprarse las entradas on line o directamente en el parque. Además del recorrido tradicional, ofrecen el Circuito de Luna Llena, de trekking y mountain bike.

– Hay una entrada general, y precio especial para sanjuaninos, jubilados y estudiantes.

  • Distancia entre los parques: 20 km.
  • Antes de visitar ambos Parques, es bueno asegurarse de que por cuestiones climáticas, no se hayan suspendido los recorridos.
Puedes seguirme!
Facebook
Facebook
Pinterest
Pinterest
Instagram

3 opiniones en “Talampaya y Valle de la Luna: Cómo los conocimos en 2 días”

  1. Hermoso paseo!!!!!!!
    Muy bueno tu relato y los consejos sobre alojamiento,actividades,etc
    Son muy ütiles a la hora de planificar una visita a esos maravillosos lugares!!!!!
    Gracias por tus datos tan precisos!!!!!!!!!!!

  2. Muy lindo trazado de un viaje imperdible,en el país.La descripción,es clara y precisa.Si bien,conocemos el lugar,es uno de aquéllos a los que uno regresaría….Tenemos pendiente también Laguna Brava.!!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *