4 días en Roma

Este relato es parte de un viaje de 10 días en Italia. Es un viaje que realicé con mi mamá y mi tía, con motivos de mis (primeros!) 40 años.

Había estado en Italia, allá por el 2000, y ya necesitaba volver!

La tarde que llegamos

Arribamos a Roma el sábado 4 de febrero, cerca de las 16:30hs y tomamos un transfer desde el aeropuerto al hotel. Hay muchas opciones para hacer el traslado, pero al ser 3, decidimos pagar los 45 euros, que lo valían en comodidad y ganancia de tiempo.

A las 19hs estábamos en el Hotel Delle Nazioni, ubicado a metros de la Fontana di Trevi, en pleno centro histórico de Roma. No nos detuvo la noche, el invierno, ni el cansancio. Dejamos valijas… y salimos!

Por supuesto caminamos los escasos metros que nos separaban de la maravillosa Fontana di Trevi, y allí compramos al paso una poción de piza y un tradicional gelatto, teniendo nuestra primer cena frente a un espectáculo único (y a muy bajo precio! 10 euros por persona).

Luego de varias (muchas!) fotos, caminamos por Via del Corso y Via dei Condotti hasta llegar a Piazza Spagna. Es maravillosa la vista desde debajo de su escalinata hacia la Iglesia de Trinità dei Monti, y desde allí hacia la ciudad. Vale la pena ver cada lugar de día y noche, son visiones distintas y fantásticas.

Ya felices de haber aprovechado nuestras primeras horas en Roma, nos fuimos a descansar, para estar listas el día siguiente

Día 1

El domingo, luego de un delicioso desayuno buffette, hicimos nuestro paso obligado por la Fontana. Luego nos dirigimos a Piazza Barberini (donde está la estación de Metro (A) más cercana al hotel).

Allí tomamos el bus turístico por 24 horas (18,50 euros), con el cual recorrimos la ciudad.

Es recomendable hacer el recorrido completo primero, sin bajar, así tienes una visión de la ciudad. Después puedes volver a hacerlo, bajando en los lugares de tu interés. Hay varias empresas que lo ofrecen, y son todas buenas.

Bajamos en la Piazza San Pedro, la recorrimos, llena de fieles ya que es el día que saluda el Papa. Luego caminamos pocos metros hasta el Castel Sant’ Angelo y entramos. (sin pagar, ya que los primeros domingos del mes las entradas a los muesos son sin cargo en Italia. Muy buen dato!). No se nos hubiera ocurrido entrar, pero había poca gente en la fila, y fue una decisión muy acertada. Lo recomiendo!

Subimos nuevamente al bus turístico, y pasamos por el Teatro Marcello y la Isola Tiberina. Bajamos en el pintoresco quartiere Trastevere, bohemio, lleno de bares y artesanías.

Aquí lo mejor es perderte en sus calles, caminar, recorrerlo y disfrutarlo. Pasamos por la Piazza y Basilica di Santa Maria in Trastevere.

Te aseguro que un par de horas, se te pasarán sin darte cuenta.

En nuestro caso, así fue, y cerca de las 17hs nos dimos cuenta de que aún no habíamos almorzado! Entonces hicimos nuestro almuerzo/merienda de ricos paninis y pizzas.

Cruzando el Ponte Sisto,llegamos a Campo dei’ Fiori, ya al anochecer. En torno a la plaza había una multitud de gente joven pasando un lindo rato, y luces adornando las callecitas. Precioso!

Seguimos hacia Piazza Navona, donde podrás admirar sus 3 conocidas fuentes: Fontana del Moro, dei Fiumi y del Nettuno. La plaza está rodeada de edificios importantes. Allí tomamos un café, en un bonito bar frente a la plaza.

A pocos metros se encuentra el Pantheon, así que pasamos a verlo iluminado. También pasamos por il Tempio di Adriano y la Piazza di Pietra. Bellísimos.

Nuevamente te recomiendo hacer los recorridos de día y noche, ya que se tienen visiones distintas: La luz  natural del día, y  la nocturna, escenográfica.

Día 2

El lunes, mis compañeras de viaje tomaron una excursión de día completo a Asis y Orvieto. Yo decidí quedarme a recordar la hermosa Roma que tanto extrañaba.

Era un día de lluvia, pero no me detuvo a seguir paseando. Muy temprano tomé el metro A (rojo) y bajé en Ottaviano (7 euros) que me dejaba en la Ciudad del Vaticano.

La Basílica de San Pedro está abierta desde las 7hs y su entrada es gratuita (7:00 a 18:30hs de octubre a marzo, y de 7:00 a 19:00hs de abril a septiembre).

Entré y la recorrí. Imponente y majestuosa. Las piezas artísticas que contiene son admirables. Las más conocidas son el Baldaquino de Bernini, la estatua de San Pedro en su trono, y especialmente La Piedad, de Miguel Ángel, mi favorita aquí.

Al contemplarla, no puedes creer que sea mármol lo que ves, porque tienes la sensación de la suavidad de la piel y la caída suave de las telas. Es que Miguel Ángel… es Miguel Ángel!

No te pierdas de subir a la cúpula. Desde allí podrás disfrutar las vistas de la Plaza y de la ciudad.

Es bueno aclarar, que el último tramo tiene unas empinadas y
angostas escaleras de caracol, que pueden ser agotadoras para algunas personas. Subir a la cúpula cuesta 8 euros (ascensor más escaleras) o 6 euros si lo haces todo a pie.

Me dirigí a comprar la entrada a los Museos Vaticanos (16 euros), lugar que ya había recorrido en detalle aquella vez que conocí Roma, pero que tantos años después, quería volver a transitar.

Luego de una larga fila (a pesar de ser temporada baja, Roma está siempre llena de turistas), entré a los museos bien temprano. Pasas por unas galerías espectaculares, y finalmente llegué a mi objetivo principal: la Capilla Sixtina.

Es lo más visitado de los Museos Vaticanos, pero sabiendo esto, yo fui directamente, antes de que llegaran los demás visitantes.

Entré y simplemente allí me quedé, con la mirada en lo alto, contemplando… como no permiten fotografías, no tienes más que disfrutarla. Y lo agradecí… Cuántas veces uno ve a través de la pantalla, esperando captar una buena toma!… y esta vez no. Queda para vos, para tu alma. Es magnífica, única.

Luego de tomarme mi tiempo en tan sublime momento, salí de los Museos, ya que quería “exprimir” al máximo mi día sola en Roma. Pero si es la primera vez que entras, tomate toda la mañana en Ciudad del Vaticano, así recorres la plaza, Basílica y Museos, que valen la pena.

Después de un rápido almuerzo, me dirigí en metro a la Piazza del Popolo, donde puedes visitar la Iglesiade Santa María del Popolo, y las muy similares Santa María dei Miracoli y Santa María in Montesanto.

Desde esta plaza, sale la Via del Corso, repleta de locales comerciales, en la cual (confieso!) me distraje haciendo varias compras. Es que los Saldi son realmente tentadores!

Dejé mi pequeña “carga” en el hotel, y me dirigí a Piazza Venezia, donde se encuentra el imponente Monumento a Vittorio Emanuele II. La entrada  es gratuita. Horario de 9:30 a 19:30hs.

Para subir a la terraza, desde la cual puedes ver una buena panorámica, debes ir por un ascensor, pagando 10 euros desde los 26 años, 5 si tienes entre 18 y 25, y gratis los menores. 

Junto al monumento, lo esperado por mí este día: el Coliseo, los Foros y Palatino. La entrada es combinada para todos ellos (12 euros).

Era fundamental para mí entrar a todos, ya que 17 años antes, estando por un mes en Roma, y en un departamento a dos cuadras (si, a dos cuadras!) del Coliseo, no había entrado!… es que es típico. Estaba tan cerca, y tantos días, que “ya iría”… y así fue que fui… bastantes años después!

Esta vez, entré al Coliseo con audio guía, lo recorrí por completo, igual que a los Foros y Palatino.

Panorámica del interior del Coliseo

Al terminar este paseo único, me dirigí caminando a la Basílica de San Pietro in Víncoli. Allí lo que era de mi interés: El Moisés de Miguel Ángel.

Ya al final de la tarde, seguí con algunas compras, hasta que nos reunimos las 3 viajeras, y salimos a cenar pastas en una típica cantina italiana, entre las callecitas alrededor de la Fontana di Trevi.

Día 3

El martes, amaneció muy soleado y templado. Decidimos comprar el Roma Pass.

  • 48 horas: 28 euros. Transporte y 1 museo gratis. Descuentos.
  • 72 horas: 38,50 euros. Transporte y 2 museos gratis. Descuentos.

Antes de comprar uno de estos pases, tienes que analizar a qué museos irás, cuántos días dispones y hacer cuentas. Si no eres de entrar a monumentos, seguramente no sea conveniente.  (Web oficial: www.romapass.it)

Como mi mamá y tía habían estado de excursión, esa mañana fueron al Coliseo y Foros, y yo aproveché a pasar por el departamento en el que había vivido allá por el 2000… hermosos recuerdos!

Nos reunimos a media mañana y tomamos un bus en el Coliseo hasta las Termas de Caracalla. Si miras en un mapa de Roma, parecen estar muy cerca, pero en realidad es bastante. Y aunque adoro caminar, en este caso queríamos aprovechar el tiempo al máximo. Se llega a ellas:

  • En Metro, Línea B. Bajar en Circo Massimo.
  • En Bus, líneas 118, 160 y 628.

La entrada a las Termas estaba incluida en el Roma Pass, y si no lo tienes cuesta 6 euros. Tienes la opción de audio guía, pero si no, hay explicaciones en la cartelería. Es un paseo tranquilo, y en un día templado y soleado como el nuestro, fue perfecto.

Salimos de las Termas y almorzamos frente al Circo Massimo, sobre Viale Aventino, muy cerca de allí.

En las cercanías tomamos el bus (118 o 218) hacia las Catacumbas de San Sebastián (8 euros). La entrada incluye guía, con quién recorres estas galerías subterráneas. Si estás con tiempo en Roma, es un paseo muy interesante entrar a alguna de ellas, incluyendo la vista desde el bus en el recorrido por la Via Appia Antica, que te lleva hasta ellas.

Volvimos a la ciudad, ya anocheciendo, e hicimos una caminata por los lugares visitados, ahora iluminados… imperdible! Los Foros, el Coliseo, Piazza Venezia, Via del Corso. Y cerramos nuestra noche, cenando in piedi  (a 10 euros) mirando nuestra vecina Fontana di Trevi… qué más pedir?!

Día 4

El miércoles 8 era nuestro último día completo en Roma, y tuvimos como regalo un día a pleno sol, así es que lo aprovechamos al máximo.

Comenzamos con nuestra pasada obligada por la Fontana, nuestra vecina más querida, y seguimos hacia el Pantheon, al cual entras de forma gratuita.

Te recomiendo quedarte un rato en la plaza frente al Pantheon, tiene un ambiente muy ameno.

Caminamos por Via Condotti, la calle con las tiendas de las marcas más exclusivas, y nos detuvimos en el Caffè Greco, el más antiguo de Roma, abierto en 1760. No te pierdas de entrar, y tomar un café en la barra (si te sientas es otro precio!).

Luego caminamos  hacia la Piazza Spagna, e hicimos fotos divertidas de “modelos”, ya que esta escalinata es conocida por sus desfiles.

Subimos las escaleras hasta Santa Trinidad dei Monti, y tuvimos una vista fantástica. Al salir de allí, nos cruzamos con músicos callejeros que estaban tocando un tango! Como argentinas, más que felices!

Caminamos unos metros hasta el ingreso a Villa Borghese, donde seguramente veas guerreros romanos que te ofrecen a salir en alguna foto, a cambio de algún euro.

Este es un gran parque de 80 hectáreas con jardines, fuentes, estanques, museos. Puedes pasar horas recorriéndolo, o alquilar uno de los pequeños autitos abiertos, con un amable señor que te lleva a pasear por los lugares más importantes del parque a 25 euros. Fuimos parando para sacar fotos, y nuestro conductor nos iba contando sobre los diferentes lugares que recorrimos. La verdad, muy recomendable!

Vista desde Villa Borghese

Salimos de la Villa, y fuimos caminando por Via del Corso (con todas las “tentaciones” de los comercios que hay allí), hasta Piazza Venezia y el Monumento a Vittorio Emanuele II. Cerca de allí pasamos por la Plaza del Campidoglio, los Museos Capitolinos y la reproducción de la escultura de la Loba de la leyenda de Rómulo y Remo.

También se encuentra junto al Monumento de Vittorio Emanuele II, la Basílica de Santa María en Aracoeli, a la cual accedes luego de una empinada escalera de mármol.

Y no podíamos irnos de Roma sin poner nuestra mano en la Bocca della Verità, ubicada en el pórtico de la Iglesia de Santa María in Cosmedín. Se dice que si pone allí su mano un mentiroso, se la muerde.

No puedo dejar de comentarte que había una fila demasiado extensa para mi paciencia, y no me era fundamental esta típica foto… pero respetando los deseos de mis compañeras de viaje, hicimos la fila, y tuve, como toda una turista, mi foto con la mano en la Bocca (que por cierto, no me mordió!)

Ya cansadas de tanto caminar, luego de un hermoso y largo día, decidimos volver en bus al hotel, no sin antes tomar un rico gelato italiano en la Fontana di Trevi, a metros del hotel.

Esa noche salimos a cenar a La Prosciutteria, un pequeño local de fiambres, quesos y paninis. No hay mucho lugar adentro, mucha gente espera para poder entrar, o lleva al paso su comida. Nosotras logramos una mesa, y pedimos una tabla, dos cervezas y una gaseosa, a razón de 15 euros por persona. No hay servicio a la mesa, tú te acercas y pides. Me pareció muy pintoresco, lo recomiendo. Como verán, aún no era vegetariana!

La Prosciutteria

Y así terminaron nuestros días en Roma, ahora tocaba descansar, para poder ir a Génova y Cinque Terre.

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4 opiniones en “4 días en Roma”

  1. Magnífica descripción de tu paseo en Roma.Muy ordenado,pràctico,y sensible.Como la descripción es amena y pintoresca,ademàs de datos para moverse,cómo,costos..seguro,lo tendré en cuenta si vuelvo a Roma.Un placer enorme,tenerte como compañera de viaje!!!!!!

  2. Paola,excelente y amena descripcion de los cuatro dias en Roma.Muy útiles los datos de transporte,precios,què cosas no perderse,leer tu relato es como estar recorriendo!!!!!
    Y cómo aprovechar tanto en poco tiempo!!!!!!!!!
    Gracias por tanto!!!!!!?
    Fui feliz viajando con vos!!!!!!!

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